sábado, 14 de diciembre de 2013



 ¿Cuántos equipos pueden decir que tienen tres (3) Copas Intercontinentales? Cinco: Boca Juniors, Peñarol de Uruguay, Nacional de Uruguay, Real Madrid y A.C. Milán.  Justamente a éstos últimos dos les hemos ganado, pero en el 2007 el conjunto italiano tomo revancha mientras que el español la sigue buscando.



 Pero para no quedar en la explicación, hoy, hace diez años, Boca daba una vuelta por el mundo otra vez, a la vista de los japoneses que no entendían nada y a la vista de cualquier polo terráqueo.

 Como de costumbre, previo viaje hacia el país asiático, los medios nos daban por muertos.  Pasó contra el Borussia Monchengladbach y el Real Madrid, atacando a Boca mediáticamente y seguro entre trabajadores y ciudadanos argentinos y europeos en sus labores cotidianas.  A ver, dar por muerto a un equipo es fácil.  Uno parlotea y no les da una gota de fe, pero con Boca recomendamos no hacerlo.  A nosotros no nos den por muertos nunca porque no saben con la sorpresa que se pueden encontrar.

 Comparando a los equipos finalistas, los de Italia llegaron luego de ganarle por penales a la Juventus en un Old Trafford copado por los tanos de par a par.   



 Para destacar de aquella final: David Trezeguet falló el primer disparo en la serie para la Vecchia Signora, y también falló para Francia en el 2006, pero eso es otra historia.  En cambio nosotros, hacíamos justicia tras ese 3-5 global contra el Santos de Pelé en 1963.  En el 2003, 40 años después, clavamos un espectacular 5-1 global que los de la casaca blanca no se lo olvidarán jamás.  Algo para destacar de aquella Libertadores: la remontada en Brasil para dar vuelta el 0-1 vs. Paysandú donde Pedro Iarley era la estrella (pero nosotros contábamos con el querido Guillermo Barros Schelotto) y que en semi-final Boca dejó afuera al América de Cali, donde la particularidad del equipo colombiano era que había dejado afuera a River Plate.  ¿Se imaginan qué hubiese pasado si llegaban a semis con nosotros? En la Familia Xeneize no lo sabemos, no jugamos con el destino, pero recordamos que en el 2004 nos encargamos de ellos en un estadio Monumental repleto.

  Japón, tierra conocida desde el 2000 para los xeneizes y desde 1989 para los dirigidos, en aquella época, por Carlo Ancelotti.  No estaban esas 10.000 personas con el telón enorme pero si había varios corazones boquenses con banderas, sombrillas y cantos.  A lo largo del partido, los italianos se ponen arriba en el tablero con gol de Jon Dahl Tomasson.  Sin embargo, somos Boca y vamos por todo.  Gol de Donnet tras ese puntapié justo de Iarley, en ese entonces vistiendo la azul y oro, que desvía Dida y le llega el balón a los pies de Matías que saca un zurdazo que se gritó en La Mitad Más Uno de la Argentina.  



 Partido igualado en 1-1 y al tiempo extra.  Todo sigue igual y nos marca el indicio de que esta final se define desde los doce pasos.  Apretada de dientes, mordidas de uñas, cábalas, dejar el volumen de la tele como está, no mirar y solo escuchar, rezar, orar, de todo.


 Para Boca Juniors: Rolando Schiavi (), Sebastian Battaglia (X), Matías Donnet (√) y Raúl Cascini (√)

 Para A.C. Milán: Andrea Pirlo (X), Rui Costa (√), Clarence Seedorf (X) y Alessandro Costacurta (X) 


 Creemos que ni por toda la pérdida mental que tengamos nos vamos a olvidar de la tragada de tierra de Costacurta y el penal de Cascini.  



 Somos el único equipo argentino que se dio el gusto de tener tres Copas del Mundo y lo vamos a gozar siempre.  Valoramos las conseguidas por otros equipos, pero matemáticamente tenemos más y hacerle 2 goles al Real Madrid en 6 minutos es un lujo que solo nosotros nos dimos, por ejemplo.  ¿Hubo otro equipo que gane ésta hermosa Copa en Europa? No, solo Boca y fue en el 78’ cuando la gente estaba con la fiebre por el Mundial que obtuvimos.



 De regreso a la Argentina, ocurrió lo mismo que en el 2000. Desde el aeropuerto hasta el barrio querido, mucha gente en el camino acompañando al micro y a los jugadores.  Hay una anécdota de Matías Donnet donde cuenta que algunos hinchas lograron abrir el baúl y sacar algunas cosas.  Cascini vio todo y bajó a poner orden para luego meter a un conocido en dicho sector del ómnibus en forma de vigilancia  y que todo siga bien.  Lo que habían sacado eran cosas del mismo Matí y de otros jugadores, pero lo del n° 18 de Boca eran las medallas por la consagración y medalla por mejor jugador del partido. Qué locura, ¿no?


 Llegaron como héroes, como conquistadores, como triunfadores.  El Obelisco se tiño de azul y oro.  En los barrios porteños, en la provincia de Buenos Aires y en las provincias restantes todo fue una fiesta.  Fue un 14 de diciembre de 2003 inolvidable para todos los bosteros.






 Ahora dejamos un libre pensamiento para que compartan y/o lo guarden en lo más profundo de sus vidas: nacimos en un barrio en el cual no era bien visto, quedaba lejos de lo importante, se inundaba demasiado, había varias fábricas, inmigrantes y casas humildes.  No éramos de la élite, ni tampoco queremos serlo.  A pesar de todo esto, se formó el club con el que soñaron muchos jóvenes y hoy por hoy ese sueño se lleva a cabo, porque Boca vive y lo sigue haciendo desde hace 108 años.  Que los colores, que las primeras canchas, que irse a Wilde y perder socios, que volver a La República de Boca y llorar de alegría, que la gira de Europa, que Cherro, que Pescia, que Rattín y Rojitas, y muchas otras cosas más.  Defendamos lo nuestro, amemos a Boca por sobre todas las cosas y hoy les proponemos que en la cena levanten una copa para brindar por estos 10 años y por nuestro querido, amado y glorioso Club Atlético Boca Juniors.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario