Una cosa que no le van a poder quitar jamás a Boca es su gente. Cualquier persona en el mundo podrá decir que no se juega bien, que se pierden partidos que estaban para ganar, que algunos jugadores no ponen lo que tienen que poner, que el DT esta gagá y otras cosas. Pero nunca en su vida pueden hablar respecto a la magnitud que tiene la hinchada de Boca. Si uno juega a la par contra un rival es 11 vs 11, ¿no? Al jugar contra Boca, y éste de local, ese 11 se transforma en 12 durante los noventa minutos.
¡Es una cosa de locos!
Imagínese jugar en Primera División, portando la casaca azul y oro y en Brandsen 805. De repente escuchas unos cuantos bombos y trompetas dando el compás a demasiadas almas que cantan sin cesar. Si no se te hierve la sangre, si no se te eriza la piel, si no sentís emoción, disculpame pero estas en lugar equivocado.
Boca es su gente. Durante 108 años de historia, Boca siempre fue su gente. Esas personas que durante años preferían elegir ir a ver a Boca que tener un plato de comida. Estamos agradecidos eternamente por la creación de esta institución en la cual nos sentimos representados (y no hablamos de camisetas de otros colores, sino de todas las cosas que sucedieron a lo largo de los años).
Ser parte de Boca desde afuera es lo más lindo que hay. Ojalá, y esperemos que sea pronto, se vuelvan a abrir las boleterías para que el que no posee una tarjeta de crédito pueda ir a la cancha a disfrutar, a descargar, a alegrarse, a ponerse bien.
(Fuente: Diario Crónica correspondiente al 24 de febrero de 2014)

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