Volvimos con un post que estará dividido en tres partes hablando de Boca visto como una leyenda. Cosas que pasaron en décadas pasadas que formaron parte del ayer y logran entender el por qué somos así del hoy.
Primera Parte.
Octubre de 1982, Metropolitano. Boca recibe a Talleres en lo que va a ser un partido durísimo para lograr la victoria. Los cordobeses se ponen en ventaja con el gol González, los de la ribera empatan con gol de un integrante de la lista negra. A falta de 3 minutos, Vázquez hace delilrar a la Mitad Más uno tras un centro de Brindisi. Al finalizar el partido, los jugadores del club reconocen que el rival fue digno de un gran cotejo.Las leyendas son aquellas historias, acontecimientos, hechos reales que perduran por muchos años. Están las fantásticos, las terroríficos, las fenomenales, entre otras. No queremos entrar en un plano intelectual pero tenemos que decir que Boca es, probablemente, una institución relacionada a una leyenda. Tiene un estirpe natural que conlleva mucha gente, demasiados seguidores (cuando hablamos de seguidores no hablamos de redes sociales) que están distribuidos por todas partes del mundo. Boca es gigante, es enorme, es eterno, y a raíz de eso es, justamente, lo que lo convierte en una leyenda. ¿Por qué? Porque al inicio de su creación hubo un contacto con algo divino que va a perdurar por siempre, cuando las cosas esten bien, cuando las cosas esten mal o simplemente en un stand by y esas cosas son: su garra, corazón, valentía, su potencia, guapeza y ganas de poner la pata cuando hay que ponerla. Podemos hablar de buen juego, de los pases seguidos, de controlar la pelota, de ganar la posesión (?) aunque principalmente queremos que Boca gané en garra, corazón y huevo.
Parte de esta leyenda se da con la frase que todos queremos: "a lo Boca". Eso se consigue a base de esfuerzo personal y grupal, de fe, de transpirar la camiseta, de respetar al rival pero que a la vez te respeten mucho más porque sos Boca.




