Como todo el mundo sabe, nuestros abuelos, padres y
tíos también, sean del bando azul y oro o no, Boca tiene una cosa especial de
no darse por vencido hasta el último minuto. Hoy vinimos a dejar en claro que vamos a usar
esta vida hasta más no poder, hasta que nos saquen con las patas arriba. Pero Boca es Boca y que nos pase eso es
porque tenemos una personalidad, una historia, una mística, una garra, que ningún
equipo mundial tiene.
Veamos el siguiente caso: Boca 1991, año en donde logramos el Clausura
de forma invicta con solo 6 goles recibidos, cualquier similitud con el torneo
Apertura 2011 es pura coincidencia y por más que no lo cuenten para nosotros es
un torneo ganado, también jugábamos la Copa Libertadores y teníamos que ir
desde Buenos Aires a Brasil ida y vuelta, como es de costumbre hace muchos años
y otros no se dan ese lujo. Los
jugadores no son los mismos, pero portan en su pecho una remera que conquistó
continentes varias veces, conquistó los corazones del pueblo pobre, carenciado
y que si le das a elegir entre comer o una entrada, va a elegir la
entrada. Somos así, somos enfermos y
estaremos apoyando a Boca como ellos nos apoyan a nosotros en momentos malos de
nuestras vidas. El equipo tiene con que,
el director técnico también. Si se puede
contar o no del éxito y las buenas vibras es otro tema, porque hoy por hoy
contamos de nosotros mismos. Del apoyo
incondicional y el coraje que tienen que poner nuestros jugadores.
(Fuente: Revista El Gráfico N° 3734 correspondiente al 30 de abril de 1991)
Cerrando el post, Boca tiene que seguir la flecha
de su historia y personalidad: la de ir y dejar todo en el campo de juego. Lo favorable es que cuenta con una hinchada
seguidora hasta el fin del mundo y una cancha que al rival lo encierra, le
carcome la cabeza y no lo deja reaccionar.

Y VAMOS BOCA NO PODEMOS PERDER, Y VAMOS BOCA QUE TENES QUE GANAR, DARÍA LA VIDA POR UN CAMPEONATO Y UNA VUELTA MÁS
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