Garra, corazón y huevo. Y mucho más cuando jugás en tu estadio, con toda tu gente alentando, empujando al equipo adelante. Ayer la gente se comportó como un jugador extra, un jugador más. Es ese Jugador Nº 12 que alienta a Boca sin parar dejando todo su griterío por la azul y oro. Y ni hablemos de lo que produce La Bombonera. Te encierra, te pone contra el rincón y cualquiera rival quiere que el árbitro pite el final para irse. Ojalá no la reemplacen con otro estadio porque no lo permitiremos.
Resumiendo: lo de ayer a la noche por un partido de Copa, cosa
que algunos que ascendieron no juegan hace años, fue algo bien visto para el
Pueblo de la República de La Boca. ¿Por
qué? Porque se demostró otra cara del equipo, con mas convicción, con más
frente para ganar, con más actitud. Boca
hoy en día está un poco golpeado por los malos resultados pero en la Copa
Libertadores Boca es Boca. Y ni hablemos
de los famosos “mano a mano” en donde el equipo de la ribera se llena de
valentía, se llena de coraje, se llena de fuerza.
Todo esto no quiere decir que ya desde la Familia
Xeneize damos por cerrada la llave, no, faltan 90 minutos. Pero dejamos acentuado la locura de la gente
de ayer, la entrega del equipo y la seriedad de lo que significa para el Cuerpo
Técnico la Copa que tanto anhelamos.
El siguiente recorte es de nuestra primera Copa
allá por el año 1977. Boca se enfrentaba
en la final frente a un equipo de Brasil: el Cruzeiro de Belo Horizonte. El primer gol del primer partido de la final
fue de Boca y del pie de Carlos “ el Toti” Veglio. Remarcamos la parte de: “Por eso este triunfo de Boca tiene doble valor. Fue triunfo y fue fiesta. Como todos queríamos.”
Revista El Gráfico Extra correspondiente al 8 de septiembre de 1977.
Está claro decir que cuando Boca gana, gana la Argentina. Somos la Mitad Más Uno, somos el Pueblo y el Carnaval.

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